Cómo trabajamos en Terreta

Trabajamos con una metodología que combina planificación, flexibilidad y seguimiento continuo para que cada proyecto avance con orden, visibilidad y foco en resultados.

En Terreta entendemos que un proyecto tecnológico no solo debe estar bien desarrollado: también debe estar bien gestionado. Por eso trabajamos con una metodología que combina planificación, flexibilidad y seguimiento continuo, de forma que el cliente sepa en todo momento qué se está haciendo, qué se ha validado y cuál es el siguiente paso.

Nuestro enfoque mezcla ejecución ágil, control por hitos y comunicación constante. Definimos objetivos claros, entregables concretos y revisiones periódicas para reducir incertidumbre, mantener el foco y asegurar que el proyecto avance alineado con las necesidades reales del negocio. Esto está muy alineado con vuestro plan, donde habláis de modelo híbrido entre ágil y control por hitos, reuniones semanales o bisemanales y acceso del cliente al seguimiento del proyecto. 

Los principios que guían cada proyecto

John G.

Claridad desde el inicio

Definimos alcance, prioridades, entregables y expectativas desde las primeras fases.

Jane S.

Seguimiento continuo

El cliente tiene visibilidad real del avance y participa en validaciones periódicas.

Jessica R.

Flexibilidad controlada

Adaptamos el desarrollo a la realidad del proyecto sin perder orden ni dirección.

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Compromiso con plazos y resultados

Trabajamos con hitos y responsabilidad compartida para reducir riesgos e incertidumbre.

Las 6 fases

Katie D.

1. Descubrimiento y alineación

Empezamos entendiendo el contexto del negocio, los objetivos del proyecto y las necesidades reales que hay que resolver. Esta fase nos permite aterrizar el alcance, identificar prioridades y evitar errores desde el inicio.

¿Qué hacemos?

  • Reunión inicial de descubrimiento.
  • Análisis del problema y del objetivo de negocio.
  • Identificación de requisitos clave.
  • primera estimación de alcance, tiempos y enfoque.

    Resultado

    Una base clara para decidir qué se va a construir y cómo se va a plantear.
Jessica R.

2. Análisis funcional

Convertimos la idea en funcionalidades concretas, priorizadas y viables. Aquí ordenamos lo importante, definimos el MVP y validamos con el cliente qué debe ir primero y qué puede evolucionar después.

¿Qué hacemos?

  • Definición de funcionalidades.
  • Priorización entre MVP y evolutivos.
  • Estructuración de flujos principales.
  • Validación funcional con el cliente.

    Resultado

    Un marco funcional claro y compartido para empezar a construir con criterio.

3. Diseño técnico

Diseñamos la arquitectura del proyecto y tomamos las decisiones técnicas necesarias para que la solución sea robusta, escalable y adecuada al contexto real del negocio.

¿Qué hacemos?

  • Definición de arquitectura.
  • Elección de tecnologías.
  • Diseño de base de datos.
  • Planificación técnica por fases o sprints.

    Resultado

    Una hoja de ruta técnica clara para ejecutar con orden y reducir improvisaciones.
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4. Desarrollo iterativo

Construimos la solución por fases, con entregas progresivas y feedback continuo. Esto permite validar avances reales, ajustar prioridades y mantener al cliente involucrado en el proceso.

¿Qué hacemos?

  • Desarrollo por módulos o hitos.
  • Revisiones periódicas.
  • Entregas funcionales parciales.
  • Ajustes rápidos según validación

    Resultado

    Un producto que avanza de forma visible, controlada y alineada con lo que el negocio necesita.

5. Testing y validación

Antes de poner una solución en producción, comprobamos que funcione como debe, que responda bien a los escenarios previstos y que esté alineada con lo acordado.

¿Qué hacemos?

  • Testing funcional.
  • Revisión técnica.
  • Validación con el cliente.
  • Preparación para producción.

    Resultado

    Una versión estable, validada y lista para desplegar.

6. Despliegue, soporte y evolución

Una vez validada la solución, la ponemos en producción y seguimos acompañando al cliente en la mejora, optimización y evolución del producto.

¿Qué hacemos?

  • Despliegue en entorno productivo.
  • Soporte técnico.
  • Corrección de incidencias.
  • Evolutivos y mantenimiento.

    Resultado

    Una solución operativa y preparada para seguir creciendo con el negocio.

No solo desarrollamos: hacemos que el proyecto sea más claro y más controlable.

Nuestra metodología está pensada para evitar los problemas más comunes en proyectos tecnológicos: falta de visibilidad, retrasos sin explicación, cambios de alcance desordenados y sensación de pérdida de control. Por eso trabajamos con hitos, seguimiento continuo, entregables definidos y validación periódica. Y si un retraso es atribuible a nuestro equipo, aplicamos el ajuste acordado. Esa responsabilidad también forma parte de cómo trabajamos. Esto encaja de lleno con la cláusula y el enfoque del plan de negocio.

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El cliente forma parte del proceso

No trabajamos a puerta cerrada. Durante el proyecto mantenemos una comunicación continua con el cliente mediante revisiones, validaciones y seguimiento del avance. Esto permite tomar decisiones con más criterio, detectar ajustes antes y construir una solución más alineada con la realidad del negocio.

  • Visibilidad del avance.
  • Revisiones periódicas.
  • Validación en puntos clave.
  • Decisiones compartidas con foco en. negocio
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¿Tienes una idea o un proyecto en marcha?

Te ayudamos a definir el mejor enfoque, organizar el desarrollo y construir una solución tecnológica con control, visibilidad y objetivos claros desde el principio.